martes, 31 de agosto de 2010

15 años sin el mejor dirigente del C.A. Lilan

Ayer 30 de agosto se cumplieron 15 años del fallecimiento de Néstor "Coco" Jouly. Que rápido se tornaron amarillentas las páginas de EL POPULAR que desde el papel le daban el "Adiós a un ídolo irrepetible". La ciudad de Laprida lo despidió como pocas veces se recuerda, la comunidad deportiva y futbolística no faltó y el pueblo de Lilán a una década y media aún lo extraña y habla de él. Fue y será ídolo silencioso inolvidable para muchos.


Fue de esos hombres de una integridad y riqueza moral que no abunda en estos tiempos de especulación, que vivió por y para su Club y donde plantó sus días más felices. Era de los que nunca apoyaba a sus jugadores en las victorias, sino en las derrotas, en los momentos esos que los vestuarios se vuelven grandes y silenciosos.


Nunca fue un eufórico a la hora de festejar por respeto al dolor del rival y con palabras atragantadas y cabeza gacha en las derrotas siempre decía "vamos, vamos acá no ha pasado nada" y si te tenía a mano acariciaba no sólo tu cabeza sino el alma.

Esto fue parte del relato de Fabio Juárez que hace 15 años capitán de la primera división en nombre de sus compañeros, lo despedía diciendo "Vos nos hiciste tan grande y nos hiciste sentir a todos lo que vale la camiseta de Lilán. Te vamos a extrañar..."

Fue de esos hombres que la vida lo forjó a sentir las cosas y actuar frente a ella de una sola manera: con sinceridad, sin dobleces y sin ocupar los primeros planos. Para el "Maza" su rival en la cancha no era un enemigo, era un ocasional adversario. Cuanto de sus valores se han ido perdiendo en nuestro fútbol.

Quizás uno imagina que no hubiera soportado vivir en el fútbol de hoy, dramatizado en lo táctico, personalizado en el agravio constante hacia el otro, desde adentro y hacia fuera del alambre. Se nota su ausencia y sus ejemplos señor Jouly.

"Nuestra rivalidad deportiva siempre terminó en un abrazo, mi Jorge Newbery -expresaba Osvaldo Gensón aquella tarde del sepelio- se honra en despedir a su socio vitalicio, yo personalmente te digo hasta siempre porque tuve la dicha de trabajar junto a vos para lograr una obra de tu club, pero también tuve la dicha de pedirte algo para el mío y me lo brindaste sin ningún reparo como actúa la gente de bien. No vengo a decirte adiós, te digo con mi corazón newberista, hasta siempre amigo lilanista". Palabras que lo pintan tal cual fue.

Fue un viejo luchador por el club al que no le retaceó nada. Extrayendo las palabras de Miguel Mehlhose del 30 de agosto de 1995, por entonces secretario de Lilán, expresaban la real dimensión de lo que fue su persona: "Coco circunstancialmente sirvió para Lilán porque sabía perfectamente que Lilán servía y mucho para Laprida como institución, seguramente lo hubiese hecho de igual forma en otra entidad, porque el sólo sabía dar".

Trabajador incansable de horas largas, haciendo dupla con otro emblema como Mario "Mono" Fernández que hoy sigue ligado al club. Ambos nacieron y transitaron por el club años irrepetibles en lo institucional y deportivo que serán difícil de empardar.

Su clásica arenga "vamos a trabajar para seguir creciendo" parece retumbar aún hoy en los cuatro costados del campo de juego que lleva su nombre. Por Lilán, resignando tiempo y trabajo personal se encolumnó para hacerlo grande y gran parte de lo que es el azulgrana hoy se lo debe a su espíritu de progreso y superación, por eso es que a quince años de su fallecimiento el rótulo de ídolo irrepetible sigue intacto.

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